lunes, 8 de octubre de 2012

 Un cordial saludo comparto con ustedes lo siguiente que encontré en un sitio de esta web 

Amor al saber.

Si a ese escaso aprecio por el saber añadimos un extendido hedonismo que valora mucho el bienestar material y poco el esfuerzo, no es de extrañar que los jóvenes esquiven no sólo las carreras de ciencias sino también otras opciones muy exigentes como –lo acabaremos viendo– los estudios de ingeniería o de medicina.
Nunca se resaltará lo suficiente que la ciencia básica es un engranaje esencial de ese círculo virtuoso sobre el que se asienta una civilización que progresa: La ciencia genera la técnica y ésta, junto con la economía y el derecho, crea la riqueza. El bienestar alcanzado permite el cultivo de la expresión artística y del pensamiento especulativo, que en su variante más analítica alimenta la ciencia. Cuando, por un pragmatismo miope o por una pedantería ilustrada, se abandona la ciencia fundamental –la que busca el conocimiento por sí mismo– se está minando el progreso económico y cultural de las generaciones futuras.
Debemos inculcar en nuestros jóvenes el amor al saber, la valoración del esfuerzo y el aprecio por una vida con metas altas.

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